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¿Qué hace un ingeniero de mastering?

¿Qué hace un ingeniero de mastering?

El mastering es la última fase de la producción y, para quien no tiene conocimientos previos, puede parecer una etapa sencilla comparada con la grabación y la mezcla. Pero es bastante más complicada de lo que parece e implica muchos más elementos de los que uno esperaría. ¿Qué hace un ingeniero de mastering? Tiene muchas responsabilidades, además de la parte evidente del procesado, y su capacidad para realzar los temas y darles impacto es solo una de las razones por las que está tan solicitado. Presta un servicio esencial a la industria musical.

Usar equipos físicos y software, un oído experimentado y bien formado, y los conocimientos técnicos necesarios para dar los últimos retoques a un tema antes de su lanzamiento: eso es parte de lo que define el trabajo de un ingeniero de mastering. Entonces, ¿qué diferencia esta tarea del resto del proceso de producción y por qué no la hacen los propios ingenieros de mezcla (que tienen la capacidad)?

La mayoría de las veces, un ingeniero de mezcla no masteriza sus propias mezclas porque ha pasado tanto tiempo trabajando el audio que:

  1. Puede tener una opinión sesgada sobre algunos aspectos.
  2. Puede pasar por alto cosas concretas que habría que corregir.

Dicho esto, en el panorama musical actual es muy habitual ser un artista independiente que se encarga de todas las fases de la producción. Aquí nos centraremos en lo que hace un ingeniero de mastering como tal, pero encontrarás mucha información útil si estás en esa situación y tienes que masterizar tu propia música.

Los ingenieros de mastering más cotizados han pasado muchos años definiendo un sonido concreto que pueden garantizar a sus clientes, y eso les hace destacar en el mercado. Como todo en la música, esto se consigue ampliando la cartera de clientes y forjándose una reputación. La combinación de un oído único, sus equipos, su sala de escucha, sus monitores, sus plugins y sus procesos es lo que les distingue del resto.

Vamos a desglosarlo un poco más. Estos son los temas que veremos:

  • Las responsabilidades del ingeniero de mastering
  • ¿Cómo lo hace?
  • Ideas equivocadas

Cada uno de estos puntos incluye varios subtemas que nos ayudarán a ver los distintos ángulos del mastering y las diferentes funciones del ingeniero. Puede que te sorprenda todo lo que implica esta fase de la producción, y quizá te lleves algunas ideas para cuando masterices tú mismo o prepares tu mezcla final para el mastering.

Las responsabilidades de un ingeniero de mastering

Un ingeniero de mastering se encarga de varias cosas y, como te puedes imaginar, algunas son bastante complejas y requieren muchos conocimientos para hacerlas bien.

Esta es la lista de aspectos que vamos a ver para explicar sus responsabilidades:

  • La fase final de la producción
  • El control de calidad
  • El procesado
  • La sonoridad
  • La coherencia entre plataformas y dispositivos de escucha
  • Los códigos ISRC
  • La compilación de álbumes y EP

La fase final de la producción

En el mundo del vinilo, el papel del ingeniero de mastering es asegurarse de que la forma de onda final de un tema no haga vibrar tanto la aguja del tocadiscos que salte de los surcos. Como es un proceso físico en el que el vinilo gira y la aguja sigue los surcos apoyada dentro de ellos (los surcos se corresponden exactamente con la forma de onda), tiene que asentarse bien para que la reproducción sea limpia y sin problemas.

Hoy en día, la mayor parte de la música existe en formato digital, lo que significa que hay menos limitaciones físicas que tener en cuenta al masterizar y mucha más libertad para experimentar con cómo puede sonar la música.

El objetivo de cualquier ingeniero de mastering es parecido: realzar la sonoridad, la claridad, el impacto y la sensación del audio que recibe, gracias a sus conocimientos y su experiencia.

Control de calidad

Es lo primero que hace un ingeniero de mastering: escuchar el audio con oído crítico y revisar varias de sus características y parámetros.

Escuchará el tema entero y tomará nota de cualquier cosa que llame la atención o que haya que corregir. Si algo no le convence, usará distintas herramientas para averiguar qué puede estar causando el problema. Estos son algunos de los aspectos que revisa en el control de calidad:

  • La profundidad de bits de tu audio (16, 24 o 32 bits) le dice mucho al ingeniero. Cuanto mayor sea, idealmente 32 bits en coma flotante, más margen tendrá para trabajar. Por ejemplo, un archivo que está a punto de saturar no será un gran problema si se entrega en 32 bits en coma flotante, y el headroom te preocupará menos al mezclar.
  • Clipping: los picos reales (true peaks) de tu mezcla tienen que estar por debajo de 0 dB para evitar el clipping y sus efectos indeseados (como la distorsión, y no de la buena).
  • Problemas de fase: pueden hacer que el audio suene raro por la cancelación de frecuencias que provocan los desfases de tiempo y el audio fuera de fase. Resulta incómodo de escuchar, empeora la calidad del audio y no es nada deseable. Lo más probable es que te devuelvan la mezcla para que la revises.
  • Submuestreo o sobremuestreo: si tu audio se ha convertido a una frecuencia de muestreo menor o mayor, pueden quedar artefactos indeseados que causen problemas.
  • Distorsión: puede tener varias causas y a veces es justo el sonido que se busca, pero aquí lo que se vigila es la distorsión mala. Si no debería estar ahí, puede arruinar un tema.
  • Mono/estéreo: algunos elementos de un tema tienen que estar en mono para evitar problemas como los de fase y para que suenen bien en distintos dispositivos sin que se pierda audio (sí, puede pasar).

Sonoridad

Esto es mucho más complicado que una simple cuestión de decibelios. La «guerra del volumen» (loudness war) dura ya mucho tiempo y es una batalla constante por estandarizar la sonoridad percibida de la música. Por ejemplo, una canción que suena más fuerte que la anterior en la radio destaca más y capta la atención de más gente, lo que podría aumentar las ventas. Así que durante un tiempo todo el mundo intentó que su música sonara lo más fuerte posible.

Sin embargo, hoy la mayoría de las plataformas online que usamos para compartir música tienen algoritmos de compresión específicos que pueden alterar el sonido de tu música si está demasiado alta. Aquí es donde entran en juego los LUFS (Loudness Units Full Scale). Esta unidad de medida del audio tiene en cuenta la percepción humana y la señal eléctrica para determinar su escala, y varía de una plataforma a otra. Algunos estándares pueden ser de -13 LUFS y otros de -9 LUFS.

El ingeniero de mastering tiene que asegurarse de que tu tema se adapte bien a los distintos algoritmos para que suene lo mejor posible dondequiera que se escuche.

Coherencia entre plataformas y dispositivos de escucha

La música se ha vuelto accesibleísima, y eso significa que gran parte se escucha en móviles, portátiles, televisores, etc. No todo el mundo se toma el tiempo de disfrutarla en un buen equipo de sonido, ni todo el mundo puede permitírselo. Aquí es donde la fase y el mono cobran importancia, porque es lo que ofrecen la mayoría de los dispositivos personales.

Un equipo de alta fidelidad tiene capacidad estéreo, así que la panoramización y el espacio se perciben fácilmente, pero en el móvil es más difícil. Si hay elementos fuera de fase, sus frecuencias pueden cancelarse y dejar de oírse al reproducirse en un sistema mono, y el tema no sonará como debería.

Otro factor es la diferencia de respuesta en frecuencia entre dispositivos. Los altavoces del móvil no son lo bastante grandes para reproducir los graves, pero aun así el oyente tiene que notarlos de alguna manera.

Códigos ISRC

El ISRC (International Standard Recording Code) es el código único que se asigna a tu canción para ayudar a rastrear sus reproducciones y repartir los derechos. Es muy importante, porque es lo que determinará que recibas ingresos por tu trabajo.

El ingeniero de mastering puede incrustar los códigos ISRC (que normalmente te proporciona tu distribuidora o tu sello) en tus archivos.

Compilación de álbumes y EP

Por último, el ingeniero de mastering se encarga de montar la obra completa, ya sea un álbum o un EP, para que fluya bien, tenga un volumen uniforme y mantenga unas características sonoras parecidas en todos los temas. Al final deberías recibir un producto terminado que suene compacto y genial.

¿Cómo lo hace?

Un oído entrenado

Esto no se compra con dinero ni hay equipo que lo sustituya, porque un oído entrenado es fruto de años de práctica. Seguramente es la herramienta más importante de cualquier ingeniero de mastering: sin un oído hábil y la capacidad de saber qué necesita un tema, no conseguirás resultados brillantes de forma constante.

Puedes convertirte en un oyente crítico y muy consciente del espectro de frecuencias, pero, como todo, te llevará tiempo y repetición.

Procesado (interno y externo)

Cuando el ingeniero ve que tus archivos han pasado el control de calidad y no hay problemas importantes, empieza a procesar el audio. En el mastering, la mayoría de los ajustes son sutiles y precisos, porque su trabajo es realzar el audio sin cambiarlo demasiado (a menos que se busque eso).

Ecualización, compresión, saturación, imagen estéreo y limitación forman parte de la cadena de señal de un ingeniero de mastering. Que estos procesos se hagan con hardware o con software depende del ingeniero y de sus preferencias.

Procesos propios (un sonido concreto)

Cada ingeniero de mastering tiene algo que le distingue y, según el tipo de música, puede que busques un resultado concreto en el máster.

Los equipos, plugins y demás herramientas que use en el proceso, y cómo los use, marcarán las diferencias y harán que un ingeniero destaque sobre otro.

Monitores de calidad y una sala bien acondicionada

Tan importante como tener un oído bien entrenado es trabajar en una sala de escucha de calidad. Algunos sistemas de monitorización de gama alta, como los de Kii Audio, cuestan una fortuna, y valen cada céntimo, sobre todo si sabes sacarles partido. Eso no quiere decir que no puedas hacer el trabajo con unos buenos monitores de estudio, pero estos sistemas han demostrado ser excelentes y son un factor decisivo en el sonido de un ingeniero de mastering.

Ojo: sin una sala bien diseñada y tratada acústicamente, la calidad de tus monitores importa poco y no les sacarás todo el partido. Para disfrutar de un buen sonido hace falta un entorno que lo permita.

En general, los ingenieros de mastering con éxito tienen salas diseñadas a su medida, en las que se acostumbran por completo al carácter sonoro del espacio, de sus altavoces y de sus equipos, y eso les permite conseguir resultados de tan alto nivel.

Ideas equivocadas

Un ingeniero de mastering no puede arreglar tus errores. Por eso tienes que estar seguro de tu mezcla antes de enviarla. Trabajará con lo que le des y hará lo posible para que suene lo mejor posible.

Conclusión

El papel del ingeniero de mastering es esencial para la música grabada y para la industria musical en su conjunto. Desde sus inicios, ha estado en la fase final de la producción, actuando como guardián de la calidad y dando forma a discos que han marcado la vida de miles de millones de personas gracias a su carácter y su calidad sonora.

Puede que su intervención en un disco no sea la que más esfuerzo y tiempo requiere, pero tiene un impacto enorme en el producto final, que es justo su cometido.

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